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29/06/2009 / Barcelona

Golpe de Estado en Honduras: condena internacional y solidaridad bolivariana con el depuesto presidente Manuel Zelaya

Continúan la confusión y los altercados en Honduras, donde el nuevo Gobierno de Roberto Micheletti ha impuesto un toque de queda de dos días. Horas después de ser asaltado en su residencia oficial por un batallón militar que le embarcó sin contemplaciones rumbo a Costa Rica, el depuesto presidente Manuel Zelaya ha participado en una reunión urgente de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) en Managua. Allá ha sido recibido por los presidentes de Venezuela, Ecuador y Nicaragua Hugo Chávez, Rafael Corea y Daniel Ortega respectivamente.  "Que no vayan los militares de Honduras a arremeter con sus armas contra el pueblo desarmado, porque estarían abriendo el camino a revoluciones violentas", ha dicho Chávez, informa la edición digital de “El Paí”s. La condena internacional al golpe en Honduras ha sido unánime.

Entre otros, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha exigido respeto a la democracia y José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España, ha tachado de "inaceptable" que, por la vía de hechos consumados, se altere el orden constitucional y la estabilidad democrática de Honduras. El conflicto en Honduras se ha desencadenado a propósito de una consulta electoral. Zelaya quería preguntar a los hondureños sobre una convocatoria a una Asamblea Constituyente que reformara la Constitución. Sería la vía que permitiera la reelección presidencial, inexistente en la Carta Magna de ese país. Sin embargo, en Honduras el único organismo con facultades para convocar una consulta popular es el Congreso. Así, la Corte Suprema y el Poder Legislativo habían dictaminado que la medida era ilegal. Detrás de esta iniciativa, muchos ven una maniobra de Manuel Zelaya para perpetuarse en el poder. El presidente hondureño debía dejar su cargo en enero del próximo año. El Ejército, con el general Romeo Vázquez al frente, y el Poder Judicial se han negado a secundar la consulta propuesta por Zelaya al entenderla ilegal. Tras días de tensiones, los acontecimientos se han precipitado. Las Fuerzas Armadas han expulsado del país a Zelaya, quien ya tiene substituto: el jefe del Congreso, Roberto Micheletti, quien además de imponer el toque de queda ha prometido la celebración de elecciones para el próximo 29 de noviembre.    “Lo que hemos hecho aquí es un acto democrático. Les aseguro que llevaré adelante un gobierno de conciliación y diálogo nacional”, ha proclamado Micheletti. “Este secuestro es un retroceso de 50 años a la época de las dictaduras. Yo quiero retornar al país, jamás renuncié y soy el presidente legítimo de los hondureños. Espero el apoyo de todos los demócratas de América”, ha replicado ya desde el exilio Manuel Zelaya. Para hoy lunes 29 de junio, y a pesar del toque de queda, se prevee que continúen las protestas en las calles de miles de hondureños partidarios de Zelaya, al que llaman “el presidente de los pobres”.